¿Qué es una plancha masónica?

Una plancha masónica es un trabajo original (generalmente un escrito, pero en realidad puede emplearse cualquier técnica creativa) que se presenta en una tenida masónica (que es como se denomina a las reuniones de masones), y que sirve como base para un debate posterior sobre el tema central de dicha plancha.

En principio, cualquier tema es adecuado para una plancha, si bien la prevención que se tiene en masonería ante los asuntos políticos y religiosos hace que estos no sean habitualmente tratados. Pueden ser tan sencillas como un juego de metáforas o tan complejas como una crítica de textos filosóficos, tan convencionales como una reflexión sobre los símiles que nos sugieren las herramientas de la construcción que hay en el taller o tan rompedoras como un poema con incisos musicales. La imaginación es el límite. 

Es habitual entre los masones asimilar las planchas al ensayo. Desde mi punto de vista, si bien las planchas masónicas tienen muchos puntos de contacto con este, hay una serie de características propias que las hacen únicas como género literario, y muy interesantes.

En primer lugar, es generalmente un texto escrito, pero que debe estar pensado y compuesto para ser leído, con frases cortas, directas y un vocabulario sencillo. En este sentido, son un híbrido entre un ensayo y un discurso, y tienden a no ser excesivamente largos, para dar tiempo al posterior debate, para lo cual el texto puede tratar un tema controvertido y puede ser escrito “contracorriente” de la opinión mayoritaria sobre el tema de la plancha, o al menos, enumerando las diferentes posiciones en torno al mismo.

Realmente, habría que considerar como un conjunto a la plancha en sí y al debate posterior, como dos mitades de una misma reflexión ética, filosófica, artística o del tipo que se trate: una primera parte en la que por escrito se exponen variados elementos por parte del lector; y la segunda, con participación del resto de los masones de la logia, colectiva, coral, en la que estos elementos se ponderan, se matizan, se conectan de nuevas maneras no pensadas por el ponente y se introducen nuevos elementos que enriquecen la reflexión. También esta práctica supone un entrenamiento en la capacidad de aceptar la diversidad de opiniones que puede suscitar un mismo tema en personas muy diferentes, y este entrenamiento nos ayuda a ser más tolerantes y amantes de la diversidad, cuando vemos tan gráficamente que hasta las opiniones con las que menos coincidimos nos enriquecen.

De esta manera, una vez leída la plancha y concluido el debate (que siempre se realiza de forma ordenada para optimizar el escaso tiempo del que se dispone en una tenida), todos los intervinientes han enriquecido sus reflexiones personales sobre el tema de la plancha con las aportaciones del resto de masones y cada uno llega a sus conclusiones personales, que pueden ser, y de hecho son, diversas y no necesariamente coincidentes. En este mecanismo reside parte de la enorme potencia del método masónico como catalizador de la mejora personal del masón, y por eso, es uno de los momentos que más solemos disfrutar en la práctica de la masonería. De la misma forma que en un gimnasio se entrena la musculatura ejercitándola, en un debate de planchas se entrena la capacidad de escucha, de reflexión, de elaboración de pensamiento y de tolerancia positiva a la diversidad, también ejercitándola.

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