El Constructor

Desde sus orígenes, y a través de los años, la masonería ha dejado su impronta permanente en sus templos, monumentos, edificios y ciudades. Es innegable el legado cultural que ésta sociedad ha aportado a nuestro patrimonio, a través de hombres de ideales firmes que han forjado esta Nación desde su inicio.

Utilizando a la arquitectura como vehículo de comunicación, expresaron sus ideales y plasmaron sus mensajes para las generaciones venideras: Para aquellos que quieran ahondar en esta difícil tarea de decodificarlos y recibirlos.

La Masonería entiende a la arquitectura como un fenómeno cultural que puede ser comprendido como un acto de comunicación.

Y en ese “acto” de comunicar, la simbología es una herramienta que permite sintetizar ideas y plasmarlas a través de ellas en el edificio de arquitectura para así eternizarlas en el tiempo. Los símbolos transmiten ideas. No ocultan el mensaje de la masonería, simplemente lo velan a todos aquellos que se quieran acercar a contemplarlos.

Arquitectura y Masonería se encuentran indefectiblemente unidas.

El desafío de “El Constructor” es ayudar a develar algunas historias detrás de símbolos, monumentos, ornamentas y otras manifestaciones arquitectónicas que habitan entre nosotros; que son comunes y familiares para los ciudadanos, y que, eternizadas en el tiempo a través de sus formas y estructura, son hijos de una época, de una historia: de un Masón.

Monumento a Giuseppe Garibaldi

En los albores del siglo 20, ya se habían consolidado numerosos talleres e industrias donde se concentraron las principales masas de trabajadores, muchos de ellos italianos que además instalaron allí sus viviendas. Era usual que los italianos fundaran sociedades mutuales o gremiales para su defensa común, sociedades líricas para su vinculación social y esparcimiento, y logias masónicas para su desarrollo espiritual e intelectual (recordemos que venían de una Italia con fuerte influencia Mazziniana y Garibaldina del risorgimento, es decir, de la lucha por la unidad italiana).

La figura de Giuseppe Garibaldi fue de trascendental influencia como hombre de la Masonería; fue promotor del humanismo, los ideales democráticos, liberales y republicanos. Personaje absolutamente moderno. Apasionado defensor de la unidad de los pueblos.

Monumento a Garibaldi

Disputa y Concurso

Hacia 1927, fascistas y antifascistas constituían dos núcleos que se enfrentan simbólicamente por determinar quién representaría a toda la colectividad italiana en ocasión del centenario Bahiense. Los fascistas formaron, a principios de 1927, la comisión oficial Italiana “Pro Homenaje al Centenario de Bahía Blanca”. El sector opuesto formó el “Comitato Italiano Pro Centenario di Bahía Blanca”. De ambas comisiones, el Comitato Italiano Pro Centenario cobró rápidamente mayor importancia. Se realizó un concurso de maquetas, del que se seleccionó, en Septiembre de 1927, la obra de un joven artista: Giuseppe Vasco Vian, egresado de la escuela de Bellas Artes de Venecia, quien se encontraba exiliado en la Argentina.

Monumento a Garibaldi

Monumento

La figura de Giuseppe Garibaldi tiene una altura de 5 metros y se ubica sobre un pedestal de granito de 3 metros. El artista lo representó con su simbólica camisa y con el cuello recubierto con un pañuelo. Posee un sombrero brasileño en su mano diestra, mientras apoya su otra mano en una espada. La obra se completa con un león que descansa en una de las gradas del pedestal, y una cadena que circunda al monumento; La cadena de unión simboliza, para la Masonería, un símbolo de convivencia y fraternidad, más allá de diferencias de raza, políticas y religiosas.

Placa Masónica a Garibaldi

Placa

Poco tiempo después de la inauguración, una de las logias masónicas existentes en aquel momento en la ciudad, la Logia Nadir, coloca una placa en el monumento. Esta placa presenta la escuadra y el compás (herramientas escenciales en la Masonería) entrecruzados con la letra “G” en su interior, y acompañada por la leyenda “La Aug.: Risp.: Logg.: Nadir al Grande Maestro Giuseppe Garibaldi come omagio alla sua memoria. 1807-1882. B. Blanca 11-4-1928” (“La Augusta y Respetable Logia Nadir al Grande Maestro Giuseppe Garibaldi, como homenaje a su memoria. 1807-1882. B. Blanca 11-4-1928”).

Acompáñenos en nuestra próxima edición a recorrer uno de los tesoros más valiosos de los Bahienses. Un gigante silencioso, ícono de la cultura local. Enclavado en pleno centro de nuestra ciudad.

Intentaremos descifrar algunos de sus misterios y de sus secretos; su historia y su valor arquitectónico en el marco de la Masonería.

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *